El invierno en Metika es aburrido, no hay ni un alma por la calle y no hay mucho ocio disponible para el tiempo libre, aunque por suerte no tengo mucho de eso. Los fines de semana me escapo a hacer turismo siempre que puedo y si no me queda dinero pues me acerco a Crnomelj que ya soy como un parásito en esa casa y si no encontramos fiesta pues ya la haremos nosotros.

En Mc todo sigue con normalidad, lleno de actividades. En las clases de español nos divertimos mucho mis alumnos/as son fantásticos y ya son todos/as fans de Mafalda. Y en el taller de street art cada semana tengo un participante nuevo en el grupo, esto puede parecer una chorrada, pero los eslovenos son gente bastante complicada de involucrar en algo, incluso para ir planes divertidos son inamovibles así que tener un grupo  de gente entre los 7 a los 30 años super motivados con las cosas que hacemos es para estar muy contenta. ¡¡Y además hacen unos trabajos geniales!!

Del idioma mejor ni hablo… entiendo conversaciones enteras sin explicación aparente alguna pero luego soy incapaz de decir la más básica de las oraciones, mis clases de esloveno no me ayudan, las tengo cuando le peta al profesor que suele ser una vez al mes y esa vez al mes son 15 minutos en los que hablamos a la vez español, ingles, francés, esloveno y si cuadra hungaro mientras hacemos kunfú y yoga ¡Así no hay quién se aclare! Empiezo a sospechar que los eslovenos quieren tener esta lengua para ellos solos y mantenerla en secreto.

Sin mucho más que añadir, devolvemos la conexión desde slovenia.

Compartir ésta información