Ante los cambios producidos por la crisis del COVID en los últimos dos meses, la red Enlazando Juventud Avilés, compuesta por diferentes entidades juveniles y prestadoras de servicios a la juventud, realizamos un sondeo entre las personas jóvenes con las que trabajamos, para disponer de una visión holística de la situación y vivencias de este sector poblacional de Avilés, muchas veces olvidado en la toma de decisiones. Para este escrito se han recogido impresiones juveniles desde las entidades A Esgaya (grupo Buenos Tratos), La Ayalguina y Abierto Asturias (Conecta Joven y Antenas Informativas), Ye Too Ponese (Participa Joven y Transit), En Construcción (Europa Aquí), Los Glayus (CIAA), Educación de Calle – Cruz Roja, AsturSex (Diversex) y Kaleide.

 

REFLEXIONES DE LAS Y LOS JÓVENES:

  1. Convivencia durante el confinamiento

Para las personas jóvenes, la convivencia con las familias puede significar un reto, ya que es una época de afianzamiento de la identidad y de choque generacional con sus padres. El confinamiento ha agravado la situación en algunos casos en donde ya había problemas, en los que las familias han mostrado más estrategias de control hacia ellas, que por su parte, han reaccionado extremando el aislamiento a sus cuartos o saliendo más con sus mascotas para evitar los conflictos.

El colectivo joven LGBT ha sido probablemente de los que más han sufrido  la convivencia, por no encontrar en sus hogares un espacio seguro y positivo en el que expresar su identidad. Esto les ha llevado al aislamiento para evitar acoso en el propio hogar.

Hay otra parte del colectivo joven que ha valorado la convivencia como positiva. Algunas manifiestan haber estrechado lazos con sus hermanos y hermanas, u otras personas convivientes, al pasar más tiempo juntas. También manifiestan haber tenido mucho cuidado al respetar los espacios personales de todos los miembros del hogar.

Por otra parte, se observa una diferencia de género en cuanto a la experiencia de convivencia en los hogares: parece que los chicos manifiestan no pasar mucho tiempo con sus familias, la convivencia se mantiene estable, respetando sus espacios privados y compartiendo momentos sólo para las comidas. Las chicas comentan que están pasando más tiempo con sus familias, y que hacen actividades juntas.

Las personas extranjeras viviendo en Avilés han expresado tener momentos de preocupación en relación a sus familias, porque están lejos, en relación a los cambios en la situación social y política de sus países de origen y también en la forma en que cada país está gestionando la crisis derivada del COVID19.

 

  1. Aspectos educativos y académicos:

Muchas tareas, pocos medios: En general, todos los grupos destacan la gran cantidad de tareas (muchas veces repetitivas) que les ha ido asignando el profesorado, y su frustración al acumular demasiado trabajo en casi todas las asignaturas. Lo califican de incoherencia, ya que muchas veces no les ha servido para avanzar en la materia. Hacen alusión al tiempo que ocupa la tarea educativa, es mucho más que cuando están en las clases presenciales, y no siempre entienden correctamente los enunciados.

Como consecuencia de esto, invierten más tiempo frente al ordenador, del que no todas las jóvenes disponían al comienzo del confinamiento (aunque unas cuantas han recibido equipos después de varias semanas). 

La falta de recursos técnicos y materiales se ha dado en otros casos, como para el alumnado de artes plásticas, o en cuanto a la calidad de las conexiones en clases online.

También se observa una diferencia respecto al género en la dificultad que encuentran a la hora de manejarse tecnológicamente. Los chicos manifiestan no tener tanto problema, en cambio las chicas comentan encontrarse con muchas dificultades a la hora de manejar las plataformas.

Profesorado: La frustración va dirigida igualmente hacia un porcentaje del profesorado que consideran poco implicado y con malas habilidades a la hora de realizar trabajos o tareas de manera online: “parece que ellos están menos preparados para esto que nosotros/as”. También destacan la mala coordinación entre ellos/as: “parece que no hay comunicación o no llegan a acuerdos sobre cómo hacer las cosas”, y añaden que se han encontrado con muchos/as que no contestan a sus dudas.

Aun así, destacan que hay otro porcentaje de profesorado que sí se implica y les ayuda.

Calificaciones: notamos un sentimiento generalizado de angustia ante la incertidumbre, y de  injusticia hacia las diferentes opciones que se fueron barajando a lo largo de la cuarentena: el aprobado general, recuperaciones orales, nuevas formas de examinarse, personas a la que les cuesta más integrar capacidades o conocimientos, la pérdida de evaluación continua, etc.

En cuanto a la EBAU, les parece que está formulada de una forma justa y un examen accesible a las circunstancias, aunque estuvieron mucho tiempo angustiados por no saber cómo iba a ser y viendo que se acercaba la fecha.

La incertidumbre también se ha vivido desde las personas que están pendientes de matriculación en ciclos medios y superiores, al no haber información disponible.

Sus dificultades: También han sido conscientes de sus dificultades a la hora del trabajo desde casa: más problemas para concentrarse, voluntad para estudiar y de mostrarse interesados/as ante la incertidumbre de futuro. Algunas familias consultadas han destacado la dificultad de que sus hijas estudien y hagan deberes, y que los horarios son opuestos a los de las clases ya muchos han cambiado sus hábitos de descanso. Algunas jóvenes han recurrido a estrategias de ayuda mutua entre iguales, por grupos de Whatsapp y otras plataformas.

 

  1. Estilo de vida online:

 En general, el confinamiento ha aumentado el tiempo que permanecemos frente a las pantallas, también en el caso de la juventud, cuyo ocio se centró más que nunca en las opciones tras la pantalla.

Entre las opciones de ocio digital más utilizado se encuentran las redes sociales, que califican como indispensable para sobrellevar el confinamiento, facilitando la relación con familiares y con amigas.

Han utilizado aplicaciones para hacer videollamadas, TikTok, Instagram, Whatsapp, Tinder, Grinder, Youtube. También se han utilizado mucho las plataformas para ver series y películas (Netflix, Prime, Megadede, Dixmax…), y otras plataformas para escuchar música y jugar online.

Evidentemente también han utilizado nuevas plataformas como el Teams para asistir a las clases online.

A medida que pasaba el tiempo han aumentado sus intereses y han visto en internet una gran herramienta para hacer deporte o incluso aprender idiomas online, leer, etc.

Como el resto de la población, también han aprovechado para escribir y leer.

Se observa una diferencia de género en cuanto al estilo de ocio: los chicos tienden más a jugar a videojuegos (Play, GTA, LOL, Fortnite…), y las chicas más a chatear con amigos/as, ver series y estar con la familia.

Algunas pocas hacen deporte y cocinan con la familia. 

En general, todas agradecieron y aprovecharon mucho el poder volver a salir y empezar a ver a sus amigos y amigas. 

Gestión de su propio tiempo: se aprecia que ha habido muchos cambios en los ritmos del sueño y horarios, con sensación general de pérdida del tiempo, mala gestión del tiempo y peor alimentación, especialmente durante las primeras semanas.

Sin embargo, muchas de ellas han hecho esfuerzos por marcarse una rutina clara, intentando cumplir sus horarios para el estudio, el deporte, etc.

Esto ha mejorado con el comienzo de la desescalada, al poder ya salir a la calle.

Relaciones sociales y contacto físico: a pesar de estar en constante contacto online, echan de menos el contacto físico y a sus amigas y familiares, poder abrazarles y salir con ellas, acompañar y ser acompañadas en momentos difíciles…. Temen que esa realidad no vuelva. Se ve diferencia de género; a las chicas les está afectando más, mientras que los chicos lo llevan mejor.

El confinamiento les ha ayudado a apreciar más el acercamiento y proximidad con sus amigos y amigas. La flexibilización de las medidas de contacto les ha aliviado mucho.

Relación con las noticias y las fake news: en general, la mayoría de jóvenes se han sentido muy desconectadas y con falta de interés hacia la situación con la COVID19, y sólo han comprobado la veracidad de la información si afectaba a su entorno cercano o a ellas mismas (información sobre clases, calificaciones, etc.). En general, la información les llegaba de sus grupos familiares, redes sociales, telediarios… Para comprobar la veracidad se han valido de periódicos online de tirada nacional.

Entre los que sí que han seguido las noticias, sienten que hay mucha información pero poca educación, pocas herramientas para afrontar la realidad. Creen que en el momento de la desescalada pasa lo mismo, no conocen formas seguras de relación, les preocupa ser irresponsables, que se ponga en peligro la salud de otras personas… Faltan herramientas, estrategias y entrenamiento en esta nueva situación que nos toca vivir. 

Algunas personas sí que se han mostrado verdaderamente preocupadas por titulares que manipulan para fomentar el odio a una ideología concreta.

 

  1. Representación social y participación en la toma de decisiones:

 El colectivo joven es consciente de que muchas medidas y decisiones que se han tomado han sido generalistas, sin atender a grupos sociales o a situaciones concretas.  Piensan que en ocasiones se les ha dejado fuera y algunas se sienten descuidadas y afirman que la juventud no es un grupo prioritario para la toma de decisiones.

El tema que más les ha afectado a este nivel ha sido el educativo, en donde las decisiones se han tomado sin tenerlas en cuenta y, como ya se ha comentado, han tenido que adaptarse con muchas dificultades a los cambios que no consideraron adecuados a las circunstancias y a sus necesidades.

  1. Manejo de la incertidumbre:

 Al comienzo de la crisis, las personas jóvenes sintieron agobio por el encierro y miedo al virus, pero poco a poco fueron adaptándose a la situación. Tuvieron muchos problemas con la desinformación sobre el curso de las clases, las calificaciones, recuperaciones, prácticas, etc.

Temen no volver a la normalidad que conocían, sobre todo en el plano académico, o si se volverá a la cuarentena en algún momento. También tienen preocupación por la situación económica y la evolución de la enfermedad, en especial las personas jóvenes más mayores.  

 

REFLEXIONES SOBRE CÓMO LO VIVIMOS DESDE LAS ENTIDADES

 

  • Adaptación del trabajo a la nueva situación: La llegada del confinamiento

 

 Desde que se estableció el Estado de Alarma, las sensaciones en relación al desarrollo de la labor de acompañamiento de los grupos, han ido cambiando. Por un lado, y sobretodo, al principio, estaba la parte de incertidumbre y de cierto bloqueo: no saber por dónde empezar para reajustar las propuestas, las acciones y los proyectos que estaban en marcha.

Dejábamos de encontrarnos personalmente con la infancia y la juventud, así que de forma inmediata el contacto comenzó a ser diferente. 

Dado que nuestro trabajo y también la esencia del mismo se dan en el encuentro emocional entre personas mayoritariamente cuerpo a cuerpo, ha sido complicado adaptarse a esta situación. Nuestra red trabaja con jóvenes en su espacio de socialización, como grupo, en el tú a tú. Los encuentros físicos entre distintas personas, el re-descubrir a la de al lado, son los reclamos principales con los que contamos, aquello que hace que se construya un grupo, una identidad, unos vínculos.

Había pues, que comprender lo que la situación suponía y detectar las necesidades que iban surgiendo en los colectivos con los que trabajamos.

Según pasaban los primeros días, comenzaba la tarea del reajuste y de búsqueda de estrategias y herramientas para hacer desde lo posible, coordinarnos e intentar adaptar algunas de las prácticas al contexto online.

 

 

  • El contexto socioeducativo online:

 

Las herramientas digitales permiten ahora desarrollar las reuniones de forma virtual y continuar con la comunicación. Poco a poco, las iniciativas que estábamos desarrollando con los grupos se fueron completando a través de otros canales, y se fue dando respuesta a las ideas e iniciativas que surgen.

Para ello, hemos tenido que esforzarnos en adaptarnos a los canales de participación digital más utilizados por los y las jóvenes, sus lenguajes y estilos, que están en continuo cambio y son muy características de cada generación.

No obstante, la tarea educativa y de acompañamiento está poco a poco tomando una forma diferente, ya no podemos hacer juegos en los que corremos y nos movemos con libertad, no podemos plantear dinámicas en las que podamos tocarnos, acercarnos físicamente; la pantalla nos separa.

Como hemos comprobado, el contacto online puede llegar a ser útil en cosas concretas, puede facilitar ciertas tareas, pero siempre desde una lógica productiva, no desde una lógica relacional, vivencial, de vínculos. En momentos tan complicados como estos, la necesidad principal es de apoyo emocional, que a distancia se hace realmente complicada.

Observamos mayor respuesta ante las propuestas a la infancia, mientras que desde las entidades que trabajamos con el colectivo un poco más mayor (juventud), detectamos una gran falta de motivación debido a las circunstancias, poca respuesta a la hora de llevar a cabo iniciativas y actividades online. Aun así, vimos también quienes necesitaban apoyo y acompañamiento por parte de figuras de referencia durante el confinamiento. Las relaciones afectivas establecidas con los jóvenes previamente ayudaron mucho a sostener la comunicación. 

Sumado a esto se dan casos en los que algunas personas carecen de medios de contacto (que no tienen móviles con internet, que no tienen ordenador, etc.).

 

 

  • Tareas de cara al futuro. La “Nueva Realidad”:

 

La incertidumbre continúa en relación al qué pasará en un tiempo próximo, ¿cómo serán los espacios de encuentro presenciales una vez salgamos a esa nueva normalidad? ¿habrá miedo a acercarse? ¿nos miraremos con recelo por la preocupación de contagios? ¿podremos organizar eventos y encuentros en grupos grandes? 

Por su parte, los proyectos de movilidad están aplazados sin saber hasta cuándo.

Son preguntas e inquietudes que se nos irán respondiendo a golpe de paso según vayamos caminando. 

Es posible que nos toque potenciar entre las personas jóvenes un debate más amplio sobre lo que podemos aprender de esta pandemia y cómo queremos que lo que ha sucedido transforme la realidad. Estamos ante una oportunidad de replantearnos hábitos, valores y cuestiones de fondo como la diversidad ecológica, los hábitos de consumo, la movilidad, los derechos sociales, etc.

Como trabajadoras del tercer sector y facilitadoras de procesos participativos transformadores y experienciales creemos en la necesidad de hacer presión para que las decisiones que se tomen sobre cómo trabajar con personas jóvenes no solo se traten desde una óptica sanitaria y medicalizada, sino que se sumen otras necesidades muy relacionadas con la salud y el bienestar de las personas como son la vinculación afectiva, el sentido de pertenencia, el trabajo comunitario, la solidaridad o la justicia social. 

Además, hemos observado la necesidad de trabajar en el pensamiento crítico con el colectivo joven para combatir la propaganda, las posiciones racistas, homófobas, etc… que se muestran en la sociedad y en una parte de la política. 

Creemos de vital importancia que las entidades del Tercer Sector de Avilés formadas por jóvenes o que sean prestadoras de servicios a la juventud concentremos esfuerzos en ser parte de estos canales de participación y de incidencia política, trabajando el pensamiento crítico, la emancipación y empoderamiento de las personas jóvenes y acercando las estructuras de toma de decisiones a los/as jóvenes.

La juventud tiene un papel importante como ciudadana, también debe decidir el mundo en el que queremos vivir y no el que nos imponen los mercados y la globalización. Debemos facilitar que pueda pedir y realizar por los cambios que desea de forma conjunta. 

Que se lleve a cabo una participación real y efectiva de la juventud en la toma de decisiones que les afecte, tanto a nivel local como regional a través de los canales ya existentes, como puede ser en el caso de Avilés, la red informal de Enlazando Juventud. 

También creemos que debemos fomentar en estos momentos la sostenibilidad, el cuidado de los ecosistemas de los que formamos parte y que en desequilibrio promueven la aparición de nuevos virus y plagas como la que estamos viviendo en estos momentos, y otros desastres ecológicos que podrán venir. 

Asimismo, nos parece importante promover las experiencias de aprendizaje y movilidad donde los jóvenes conocen otros jóvenes de otras culturas e intercambian modos de vivir, aprenden sobre la historia, las costumbres, se relacionan en otro idioma, viajan de forma autónoma y trabajan de forma colaborativa acerca de algún reto actual en nuestra sociedad: diversidad, inclusión, igualdad de género, sostenibilidad, participación activa en la sociedad, etc.

Y porque creemos en un modelo educativo holístico, la promoción de la Educación para la Salud debe implicar la reflexión sobre nuestra responsabilidad social, sobre cómo nuestras acciones tienen efectos en el bienestar de las demás personas.

Debemos aprovechar las diferentes redes de apoyo mutuo en las comunidades que han surgido durante la crisis, a realizar actividades con las personas jóvenes en beneficio de ellas mismas y de la comunidad en la que viven. 

Por otro lado, en esta nueva situación en la que se acrecentan algunas tensiones relacionales en las familias debido a la presión que sufren muchas de las personas por los cambios e incertidumbres que suponen la crisis sanitaria, la económica y las medidas de distanciamiento social, es importante buscar maneras de apoyar a las familias a resolver los conflictos y dificultades con los hijos e hijas de manera constructiva, generando crecimiento, responsabilidad y confianza.

Posiblemente, para realizar toda esta labor que nos toca, desde las entidades debamos encontrar un balance entre las medidas de distanciamiento y actividades online, por un lado, y la reivindicación del contacto cara a cara y el contacto físico, creando espacios inclusivos, bien tratantes, donde las personas jóvenes puedan opinar sin ser juzgadas y construir sus propias ideas, proyectos, etc.

 Para ello deberemos poder contar con los recursos necesarios (financiación, alternativas de lugares para el encuentro,…) y también defender la salud como un todo (huyendo de lo medicalizado), con responsabilidad, pero dando importancia a todos los aspectos relacionados con el bienestar físico y emocional. 

Por último, creemos que desde las entidades del tercer sector de Avilés, tenemos que potenciar el trabajo en red entre nosotras, poniendo en valor el trabajo colectivo y la cogestión, así como fomentar el camino de esas redes hacia el apoyo mutuo real, huyendo del asistencialismo, para lo que estamos seguras de que vamos a tener más trabajo que recursos.

Para finalizar, y como manera de destacar lo que sí se puede, destacamos aquellos aspectos que construyen y que abren opciones:

  1. El apoyo desde el Ayuntamiento y la apuesta por la continuidad de todos los proyectos de Juventud.
  2. Las herramientas que facilitan la comunicación y el encuentro.
  3. La posibilidad de compartir sentires y reflexiones en una situación nueva para todas.
  4. La red de apoyos entre las entidades, la relación en la distancia.

 

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